Restaurantes con niños de 2 años: Adiós menú gourmet, hola columpios

Familia comiendo con una niña de 2 años en un restaurante

Recuerdo esa época lejana en la que elegir un restaurante para una comida familiar implicaba leer reseñas, mirar la carta de vinos y debatir si nos apetecía más un arroz caldoso o carne a la brasa. Hoy, nuestras prioridades gastronómicas han dado un giro de 180 grados.

Ir a restaurantes con niños de 2 años te cambia el paladar. Ahora, el mejor restaurante de la ciudad no es el que tiene estrellas Michelin, es el que tiene un parque de bolas o una plaza peatonal en la puerta.

La tregua del primer plato

La comida suele empezar muy bien. Nosotros estamos tranquilos y relajados… mientras ella tenga hambre. A esta edad, verlos comer es un espectáculo. Devora lo suyo, picotea de mi plato, le roba un trozo de pan a su madre y prueba un poco de todo lo que haya encima del mantel.

Mientras las mandíbulas están en movimiento, en la mesa reina una paz maravillosa. Charlamos, brindamos y parece que somos una familia de anuncio. Pero claro, los estómagos de 2 años se llenan rápido. Y cuando ella decide que ha terminado de comer, se activa la cuenta atrás.

El peligro de la sobremesa

Una vez que se ha cansado de estar sentada, quiere salir de la mesa. Y no me refiero a bajarse y quedarse quieta a nuestro lado. Quiere pasear entre las otras mesas, investigar qué comen los señores de al lado, saludar a los camareros y correr por el pasillo.

Ahí es cuando empieza nuestro estrés. No quieres que tu hija acabe molestando a otros comensales que están intentando disfrutar de una comida romántica o tranquila de domingo. Mantenerla sentada a la fuerza es sinónimo de rabieta monumental, así que toca poner en marcha nuestro truco infalible.

Qué buscar en un restaurante cuando vas con niños de 2 años

Con el tiempo hemos desarrollado un sistema de filtrado bastante afinado antes de reservar cualquier sitio. Estas son las preguntas que nos hacemos ahora:

¿Tiene espacio exterior o zona de juegos? Es el factor número uno. Sin esto, la comida tiene fecha de caducidad muy corta.

¿El suelo es de material fácil de limpiar? Suena raro como criterio gastronómico, pero cuando tu hija tira el ketchup al suelo, agradeces no estar en un restaurante con moqueta.

¿El servicio es familiar? Hay restaurantes donde los camareros te miran con cara de pocos amigos en cuanto ven llegar el carro. Y hay otros donde traen una sillita alta sin que la pidas y te ofrecen colorear algo al peque. Los segundos se ganan nuestra fidelidad de por vida.

¿Las mesas tienen espacio suficiente? Con una niña que come de tu plato, necesitas margen de maniobra. Las mesas pequeñas de dos personas son territorio hostil.

¿Hay baño con cambiador? Parece obvio, pero no lo es. Nada como necesitar cambiar un pañal y que el baño sea un armario de escoba sin sitio para nada.

Nuestra táctica: El restaurante-parque

Como sabemos lo que hay, ya no elegimos el sitio por la comida. Lo hacemos pura y exclusivamente por las opciones de entretenimiento infantil que ofrezcan.

Buscamos locales que tengan un pequeño parque de bolas interior, columpios en la terraza, o simplemente que den a una plaza cerrada al tráfico. Esa es nuestra salvación. Cuando ella termina de comer y se activa el modo exploradora, uno de los dos se levanta y sale a correr con ella fuera mientras el otro se termina el café en paz (y luego hacemos el relevo).

Son comidas muy diferentes a las de antes. A veces te comes el postre de pie o a turnos, pero hemos comprobado una verdad universal: si ella goza y se divierte, los demás también gozamos. Y un café frío sabiendo que tu hija está feliz corriendo por una plaza sin coches, sabe a gloria.

Lo que llevamos siempre en el bolso para ganar 10 minutos extra

Hay días en los que el restaurante elegido no tiene parque, o simplemente la zona de juegos está ocupada. Para esos momentos de emergencia, tenemos dos recursos infalibles que caben en cualquier bolso y nos dan un margen extra antes de que se active el modo explorador:

Lo único que intentamos llevar siempre para ganar 10 minutos extra en la mesa (Enlaces de Amazon Afiliados):

Comprar Pizarra portátil borrable (No mancha y la entretiene un rato)

Comprar Libros mágicos para colorear con agua.

Si salir de casa con ella ya es toda una operación logística, imagínate en un viaje largo. Te cuento cómo sobrevivimos nosotros en el artículo sobre salir de casa con un bebé.

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