Bebé recién nacido y calor: sobrevivir al verano con pañales, ventilador y mucho sudor

l nuestro nació en plena ola de calor. De esas que los telediarios llaman «históricas», pero que ya llevamos tantas que deberían numerarlas: ola histórica n.º 7 del siglo. 40 grados en la calle, casi 30 dentro del hospital… y nosotros estrenándonos como padres primerizos con un bebé recién nacido y calor por todas partes.

Y sin aire acondicionado. Solo con un ventilador doméstico que daba más pena que viento.


El hospital: sudores fríos (y no por el miedo)

Pasamos dos días ingresados, con el recién nacido y el calor metiéndose por cada rendija de la habitación. Teníamos un ventilador portátil que parecía más decorativo que funcional. A ratos apuntaba a la pared, a ratos nos peleábamos por ponerlo de nuestro lado. La criatura, envuelta como un tamal en una muselina, nos miraba sin entender por qué sus padres estaban sudando como si acabaran de correr una maratón.

Desde el hospital no nos dieron grandes indicaciones. Supongo que no podían hacer mucho más, o quizá pensaban que los bebés veraniegos venían ya “pre-hervidos” de casa.


Primeros días en casa: ventilador, persianas bajadas y cero ropa

Los primeros días en casa con un bebé recién nacido y calor extremo son una mezcla de ternura, miedo y sensación de estar viviendo en una sauna. No sabíamos si era mejor dejarle solo en pañal, taparle, ponerle un body fino… Spoiler: no usó ni uno. Todos esos conjuntos de recién nacido tan monos que teníamos preparados se quedaron en el cajón. El mes de agosto lo pasó en pañales, como sus padres.

Para salir a la calle esperábamos a que anocheciera o madrugábamos más que los runners. Nuestro plan favorito: bajar al portal a que nos diera un poco el aire, como jubilados sin prisa.


Cómo intentamos sobrellevarlo

Aquí van algunas cosas que nos ayudaron, o al menos nos hicieron sentir que estábamos haciendo algo:

  • Ventilador apuntando al techo (para no darle directamente, pero mover el aire).
  • Baños rápidos con agua templada, varias veces al día.
  • Compresas frías de farmacia, que enfriábamos para poner en nuestra nuca y en la suya (siempre con cuidado).
  • Mucha hidratación para nosotros y lactancia a demanda para el bebé (literal, a demanda y con demanda).

Todo eso… y muchas duchas para los adultos, porque no es lo mismo dormir mal que dormir mal y sudado.


Lo que aprendimos del calor y los bebés

Un bebé recién nacido y el calor del verano no son una combinación ideal, pero tampoco es el fin del mundo. Lo importante es observar, ofrecer leche (siempre que pida), mantener el ambiente lo más fresco posible y confiar un poco en el instinto.

Y sobre todo: menos ropa, más sentido común. Si tú estás en camiseta y te sobra ropa, imagínate él o ella.


En resumen

  • Si tu bebé va a nacer en pleno verano: no compres mil bodies. Compra ventiladores.
  • Mantén la casa en penumbra como si vivieras en un refugio antibombas.
  • No te agobies: los bebés nacen preparados para adaptarse, y tú también (aunque sudando un poco más).
  • Y si puedes, ríete: te vas a pasar muchas noches en vela, al menos que tengan algo de humor.

Almohada bañera bebe baño Bebe Bebe primerizo Bugaboo Butterfly calor Camara capazo carrito carrito bebe carro bebe chupete cochecito bebe Cojin Consejos padres Costra lacte Dormir Dormir bebe Guardería juegos Jugar Lactancia Leche Llora Lloros Mamar Miedo a la paternidad Niña Niño Padre pañal Pechos Primera sonrisa bebe Primerizo primeros paso Risa Silla paseo Sonrisa Stokke sudor Trona ventilador Vigilabebes

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *