
Si tenéis un hijo que roza los dos años, sabréis de lo que hablo: vuestro salón parece una feria. Todo tiene luces, todo tiene melodías estridentes y todo funciona con pilas que se gastan siempre en el peor momento.
Hace unas semanas, justo al cumplir ella los 19 meses y saturado de tanto ruido, empecé a investigar sobre los bloques de construcción. Tenía un recuerdo vago de mi infancia, pero me asaltó la duda del millón (y el miedo de cualquier padre): ¿No son peligrosas esas piezas tan pequeñas para esta edad?
Me puse a investigar, dimos el paso y os cuento por qué ha sido, de lejos, la mejor decisión que hemos tomado este mes.
El Gran Miedo: «¿Se lo va a tragar?»
Voy a ser muy sincero: me aterraba la idea de las piezas sueltas. Mi hija todavía se mete cosas en la boca de vez en cuando y no quería vivir con el susto en el cuerpo.
Pero descubrí que hay una confusión generalizada. Yo pensaba en el LEGO de toda la vida (el de las piezas diminutas), pero ese es para mayores de 4 años.
La gama LEGO DUPLO (la de las cajas verdes) está diseñada específicamente para empezar desde el año y medio. Así que con 19 meses, están en el momento perfecto.
- El tamaño importa: Las piezas son el doble de grandes que las normales. Son «ladrillos gordos». Hice la prueba en cuanto abrí la caja: es físicamente imposible que un niño de esta edad se trague un bloque de 2×2. Son enormes para su garganta.
- Seguridad: Son robustas, bordes redondeados y no hay piezas minúsculas que se puedan soltar.
Una vez superado el miedo (y verificado por mí mismo que no caben en la boca), empezamos a jugar.
¿Qué hace un bebé de 19 meses con bloques?
No esperéis que os construyan la Sagrada Familia el primer día. De hecho, a esta edad su juego es muy particular:
- La Destrucción: Yo hago una torre, ella la tira. Se ríe a carcajadas. Es su forma de entender la causa-efecto.
- La Fuerza (Motricidad): A diferencia de otros bloques que se desmontan con mirarlos, los Duplo requieren un poquito de presión. Verla concentrada intentando encajar dos piezas (y consiguiéndolo tras varios intentos) es un ejercicio de motricidad fina brutal.
- Clasificar: Ahora le ha dado por meter todos los bloques rojos en un lado y los azules en otro. O usarlos para «dar de comer» a sus muñecos.
Por qué nos gusta más que los juguetes «tecnológicos»
Aparte de la seguridad, hay tres ventajas que como padres vais a valorar:
- SILENCIO: Bendito silencio. No hay música repetitiva. Solo el sonido de las piezas chocando.
- Limpieza rápida: Vienen en una caja de plástico verde con forma de ladrillo gigante. Cuando terminamos, hacemos el juego de «a guardar» y en 1 minuto el salón está recogido.
- Juego compartido: Es de los pocos juguetes donde yo también me divierto. Nos tiramos al suelo y construimos garajes o puentes. Es tiempo de calidad real, sin pantallas de por medio.
Conclusión: El regalo perfecto antes de los 2 años
Los zapatos se le quedan pequeños en 3 meses. La ropa igual. Pero esta caja sé que va a estar rodando por casa hasta que tenga 5 años. Es un juguete que «crece» con ella: ahora apila, mañana construirá.
Si estáis buscando un regalo para los 19-20 meses o simplemente queréis introducir juegos más tranquilos y creativos en casa, quitad el miedo a las piezas. Es seguro, es educativo y, sobre todo, es divertido para ellos y para nosotros.
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