
Me imaginaba que la primera sonrisa del bebé era algo inolvidable. Me lo habían dicho muchas veces: que cuando por fin te sonriera, se te olvidaría todo el cansancio, las dudas y las noches en vela.
Y sí… tenían razón. Pero no sabía que iba a ser tan especial, tan distinto a todo lo que había vivido.
No recuerdo si fue por la mañana o por la tarde, creo que justo después del baño. Tenía la toalla en la cabeza y los ojitos entrecerrados, con sueño. Me miró… y sonrió.
Esa primera sonrisa del bebé es única, irrepetible, y no puedo dejar de pensar en ella. No sé si fue una sonrisa completamente consciente, o solo un gesto reflejo. Pero me bastó con sentir que fue para mí.
Fue una sonrisa pequeña, casi dormida, pero que me atravesó. Como si me estuviera diciendo: “Eh, te reconozco. Me gusta estar contigo”.
Y en ese instante entendí lo que me habían contado tantas veces: esa primera sonrisa no se olvida. No porque sea la más bonita, sino porque te dice mucho, sin necesidad de palabras.
Después llegaron más sonrisas, muchas más (por suerte). Pero ninguna tiene ese poder especial que tiene la primera sonrisa del bebé. Esa que se queda contigo para siempre, grabada en la memoria y en el corazón.
Almohada bañera bebe baño Bebe Bebe primerizo Bugaboo Butterfly calor Camara capazo carrito carrito bebe carro bebe chupete cochecito bebe Cojin Consejos padres Costra lacte Dormir Dormir bebe Guardería juegos Jugar Lactancia Leche Llora Lloros Mamar Miedo a la paternidad Niña Niño Padre pañal Pechos Primera sonrisa bebe Primerizo primeros paso Risa Silla paseo Sonrisa Stokke sudor Trona ventilador Vigilabebes

Deja una respuesta