
Cuando tu bebé se acerca a los 6 meses y toca plantearse la introducción a los sólidos, el mundo de la paternidad se divide en dos bandos irreconciliables: el «Team Purés de toda la vida» y el «Team BLW (Baby-led Weaning)». Parece que tienes que elegir bando y defenderlo a muerte.
Nosotros llegamos a ese momento con tranquilidad. Nuestra hija siempre ha estado en percentiles altos de peso y altura, así que el pediatra nunca nos metió prisa. «Ya comerá», pensábamos.
Pero claro, llegó el día. Y con el día, llegó el miedo.
El miedo inicial: ¡Que viva la batidora!
Tengo que confesarlo: nos daba pánico el atragantamiento. Veía vídeos de bebés gestionando trozos de brócoli y yo solo veía peligros potenciales. Por muy de moda que estuviera el BLW, nosotros no estábamos preparados psicológicamente para empezar por ahí.
Así que fuimos a lo seguro: los triturados. Nos regalaron una Babycook de Beaba (ese robot de cocina que cuece y tritura) y se convirtió en nuestra mejor amiga. Empezamos con purés de verduras suaves y frutas batidas para merendar.
¿Y sabéis qué? Le encantaron. Resultó que la niña tenía buen saque. Comía muy bien, disfrutaba de los sabores y nosotros estábamos tranquilos porque «eso pasaba fácil». Fue una etapa bonita y, sobre todo, sin estrés.
La transición: Perdiendo el miedo a los trozos
Después de unos meses cómodos en la «zona de confort del puré», vimos que ella pedía más. Empezaba a interesarse por lo que teníamos nosotros en el plato.
Fuimos introduciendo texturas con mucho cuidado:
- Primero tortillas francesas muy jugosas.
- Frutas asadas que se deshacían en la boca.
- Trocitos pequeños de jamón york.
Poco a poco, el miedo se fue y su habilidad masticando mejoró. La Babycook pasó a un segundo plano y empezamos a darle verduras normales sin batir y carne.
Hoy, con casi dos años, es increíble verla. Come filetes partidos en trozos, se maneja con casi cualquier textura y, sinceramente, a veces creo que come mejor y con más ganas que sus padres.
El caos horario y la «Reina del Yogurt»
Ahora mismo, nuestra rutina alimentaria es un caos maravilloso. Ella come al salir de la guardería, pero claro, cuando nosotros nos sentamos a comer más tarde… ¡ella también quiere! Ha salido a sus padres: le encanta comer.
Lo que más disfrutamos ahora es la cena en familia. Es sagrada. Nos sentamos los tres a la vez: nosotros en nuestras sillas y ella en su trona, a la misma altura, compartiendo mesa y (casi siempre) el mismo menú. Verla participar de ese momento social es de las mejores cosas de esta etapa.
PD: Una advertencia final. Hemos creado un monstruo con los yogures. Es su pasión absoluta. Tenemos que esconderlos en el fondo de la nevera porque, si los ve, es capaz de pedirse tres seguidos a cualquier hora del día.
Conclusión
Sé que hay niños a los que les cuesta más comer y que este tema genera mucha angustia en otros padres. Nosotros hemos tenido suerte.
Pero si estás empezando y te da miedo el BLW, no pasa nada por empezar con purés. Lo importante no es cómo empiezan, sino que disfruten del proceso y que, al final, acabéis compartiendo mesa y mantel (y escondiendo yogures) juntos.
andar barreras Bebe Bici BLW botiquin Cama Coche colecho Comer Costra láctea Dodot Dormir Dormir bebe frase heroína juegos Jugar Lactancia Lloros madre miedo Miedo a la paternidad mochila Montessori Novato Papá Parque Parto Patinete Plastilina porteo previa Primera sonrisa bebe Primerizo primeros pasos Prisa Rabietas rutina Seguros Sensitive Silla Sonrisa Trozos Uppababy
Deja una respuesta