
Si estás esperando un bebé o ya estás en pleno caos de los primeros meses, seguro que te has preguntado qué bañera comprar. Nosotros probamos la bañera Twistshake para bebé y, tras usarla a diario durante seis meses, creo que puedo contarte lo bueno, lo malo y lo inesperado.
Spoiler: nos gustó tanto que se ha quedado como bañera de emergencia en casa de los abuelos.
Por qué elegimos la Twistshake
Al principio nos dejamos llevar por la estética: la bañera Twistshake tiene un diseño limpio, moderno, sin dibujos ni colores chillones. Algo que, cuando todo en casa empieza a parecer una juguetería, se agradece.
Compramos también la base para elevarla, pensando en la comodidad de la espalda. Pero la realidad se impuso: al final, lo más práctico fue colocarla dentro de la ducha, de la bañera o incluso sobre la mesa de la cocina (siempre vacía, claro).
Lo mejor: ligera, plegable y fácil de guardar
Una de las ventajas más claras de esta bañera Twistshake para bebé es que pesa muy poco y se pliega en un segundo. Si vives en un piso pequeño o simplemente no quieres que todo lo del bebé esté siempre a la vista, es una gran aliada.
Después del baño, la recogíamos y la dejábamos detrás de la puerta del baño o debajo del cambiador. Sin dramas.
La almohada: útil, aunque no perfecta
La bañera Twistshake incluye una almohada de apoyo flotante que nos resultó muy útil al principio. Suave, con buena sujeción, y parecía cómoda para la peque.
Eso sí, tras varios usos quedaban marcas de jabón difíciles de quitar. Nada grave, pero si te gusta tenerlo todo impecable, puede molestarte.
Por suerte, en Amazon puedes encontrar recambios: los originales de Twistshake y otros sin marca que cumplen bien su función por un precio más bajo.
Cuándo dejamos de usarla (y por qué)
Como todo en la vida con un bebé, llega un momento en que algo deja de encajar. En nuestro caso, fue hacia los seis meses, cuando ya empezaba a moverse más, a querer sentarse sola y a ocupar más espacio.
La bañera Twistshake para bebé se nos quedó pequeña, así que pasamos a una bañera más grande (una de la marca Jané). ¿El problema? Es un trasto enorme que vive dentro de la bañera y no se puede guardar. Menos práctica, aunque útil para la etapa actual.
Conclusión: ¿recomendaría la bañera Twistshake?
Sí. Y mucho.
Para los primeros meses, es una opción muy práctica, estética y funcional. Se limpia con facilidad (salvo la almohada), se pliega en un segundo y puedes usarla casi en cualquier parte de casa. No ocupa espacio y cumple lo que promete.
Como pasa con todo lo de bebés, llega un momento en que hay que cambiar de etapa. Pero eso no le quita mérito a lo bien que nos funcionó.
Y lo mejor: ahora vive feliz en casa de los abuelos, lista para cualquier emergencia.

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